De hipocresía católica
“Los once discípulos fueron a galilea…” y les dijo: “Id, pues, a enseñar a todas las naciones…” Él creía en un cristianismo transcontinental que defendía a la familia global: en la igualdad, la justicia social, la fraternidad… Predicaba con el ejemplo: e hizo política social: no partidista: como lo han hecho los obispos. El alarde de catolicidad nacional, celebrado en la capital del país el pasado día treinta, es una ofensa a la familia global y en concreto a los millones de familias que tienen serias dificultades para llegar a final de mes. Es de hipocresía católica tal exaltación cuando la razón común dice; lo primero, defender con seriedad católica que todas las familias, sean cuales sean, desde el niño al abuelo, puedan vivir dignamente: (como Dios manda). Obispos… a raíz de tan altísimo alarde quedan invitados, como auténticos cristianos, para denunciar todas y cada una de las miserias mundanas del planeta Tierra: así podrán formar parte de la grandeza de Jesús: que radicaba en su sublime respeto con, y hacia todo hombre y mujer.
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