La berlusconada
Mal acabará este mundo mundano si sigue los designios de los idiotas del horror. Las migraciones humanas, las de los oprimidos del planeta, están en grave peligro: huérfanas de sus derechos. Un injusto y temeroso dirigente, que ha sido procesado varias veces y desde su corrupto poder ha evadido la acción de la justicia, emprende su particular y sucia cruzada contra aquellas personas de innegable y legítimo derecho que tienen que abandonar su país por una “voluntad” arrastrada. Tratar de delincuentes a los migrantes, no deja de ser una cruel atrocidad y una falta de respeto hacia las personas. Es una injusticia. La berlusconada del populista Berlusconi, un personaje siniestro, trata de rebotar a los desheredados del planeta su intrínsico sentimiento (de delincuente) que se niega a aceptar. Los imbéciles, sin pudor, recogen apresuradamente el eco depravado de esta amoral indecencia y la derivan en diversas formas maquiavélicas que fomentan el racismo y la xenofobia. ¿Dónde están los defensores de la humanidad? Desde el legítimo derecho a ser personas, por encima de todo: hay que contestar esta cruel provocación a la dignidad humana: hay que derrotar, internacionalmente, a estos farsantes incendiarios que prenden el odio entre los necios de abajo que niegan su condición de clase obrera.
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