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MIGRACIÓN

La berlusconada

La  berlusconada

Mal acabará este mundo mundano si sigue los designios de los idiotas del horror. Las migraciones humanas, las de los oprimidos del planeta, están en grave peligro: huérfanas de sus derechos. Un injusto y temeroso dirigente, que ha sido procesado varias veces y desde su corrupto poder ha evadido la acción de la justicia, emprende su particular y sucia cruzada contra aquellas personas de innegable y legítimo derecho que tienen que abandonar su país por una “voluntad” arrastrada. Tratar de delincuentes a los migrantes, no deja de ser una cruel atrocidad y una falta de respeto hacia las personas. Es una injusticia. La berlusconada del populista Berlusconi, un personaje siniestro, trata de rebotar a los desheredados del planeta su intrínsico sentimiento (de delincuente) que se niega a aceptar. Los imbéciles, sin pudor, recogen apresuradamente el eco depravado de esta amoral indecencia y la derivan en diversas formas maquiavélicas que fomentan el racismo y la xenofobia. ¿Dónde están los defensores de la humanidad? Desde el legítimo derecho a ser personas, por encima de todo: hay que contestar esta cruel provocación a la dignidad humana: hay que derrotar, internacionalmente, a estos farsantes incendiarios que prenden el odio entre los necios de abajo que niegan su condición de clase obrera.

Mujeres inmigrantes

Mujeres inmigrantes

Buena parte de la población española valora negativamente, desde el desprecio, el fenómeno de la inmigración. Un derecho innegable de ciudadanos del mundo, huyendo del drama, que tendría que estar por encima de las leyes mundanas. El desprecio, la exclusión sitúa a los inmigrantes en un espacio social negado, de no derecho, de no existencia, de no participación… Espacio vivo en el pensamiento sujetivo nacional que desciende hasta la necesidad, de los de aquí, diluyéndose con las carencias sociales que individualmente sufren. Las paradojas descubren la verdadera necesidad de unos y otros: convivencia. En los parques… podremos observar a las mujeres inmigrantes cuidar, pendientes… de los hijos de los de aquí, mientras éstos, (la pareja) están en sus tajos. En los centros de salud, podremos observar a las mujeres inmigrantes acudir a los médicos con los padres de los de aquí… En los hogares… otra vez las mujeres inmigrantes… las mal tratadas… En realidad, aquí, las “acogen”, las ocupan, les confían sus tesoros más cercanos. Cuántos hipócritas y cínicos, los de aquí, cuánta estúpida gallina cacareando el miserable discurso despreciativo y excluyente contra la gente de la gente que cuida de su propia gente. Qué usureros desagradecidos. Aprovechón.